La
fiesta se celebra, como de costumbre, el tercer lunes del mes de octubre, donde asisten alrededor de 2000 visitantes que son testigos de la
escenificación sobre la conquista española, la resistencia indígena y la
introducción del cristianismo. Se trata de la simulación de una ‘guerra’ entre
tropas españolas e indígenas lideradas
por el cacique Tisaleo, en donde predomina la rebeldía; sus elaboradas
vestimentas y hábiles jinetes a caballo, atraen la mirada de los turistas y
pobladores locales que rememoran el
coraje en defensa de sus tierras, la devoción
y culto a Santa Lucía, patrona del cantón.



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